La costumbre de leer y la necesidad de escribir

Cada uno nos acercamos a la letra escrita de una manera, como un refugio, como un paréntesis, como una terapia…

La gracia de la palabra es que todos las usamos. Nos sirven para comunicarnos, sí, pero también para meternos en la mente de otras personas. Los códigos comunes que nos permiten entendernos son los mismos que nos permiten crear mundos que no han existido nunca, hacer sentir cosas, hacer pensar ideas que nunca han estado ahí hasta el instante en el que las lees…

La ratita de librería te observa

Por eso estudié Publicidad.

No me atraía la posibilidad de «manipular», sino la técnica detrás de aquella especie de ciencia del relato. Cómo colocar las piezas de la narración para que el espectador/lector/consumidor, se crea e interiorice tu historia.

Todo es una historia. Todo cuenta algo. Las palabras no son inocentes y su elección siempre atiende a un sesgo.

En este blog hablaré no sólo de literatura, de escritura y del proceso creativo. Me adentraré en mis impresiones sobre cómo la tecnología modifica los discursos y la manera de entender el mundo. Cómo la comunicación se adapta y se define al mismo tiempo que los cambios se suceden en las personas y en la sociedad y cómo se adapta en su versión comercial para lograr evolucionar al mismo ritmo.

Las palabras crean mundos y como comunicadora, los mundos se pueden alquilar para contar la historia que más agrade al consumidor.

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