Personajes: Cuidado con ellos

Una tarde, hace años, en el cercanías que me llevaba a casa, a esa hora en la que la luz se vuelve naranja y estás cansada y la semana no termina nunca y te da el calorcito de esos últimos rayos… iba pensando en una historia. Pensaba en mis personajes, en cómo podía sacarlos de un atolladero en el que, los muy rufianes, se habían metido solos. Era una especie de situación absurda sin solución de continuidad. Sin solución con respecto adonde quería llevar yo la historia, pero claro, la liada había sido tan gorda que ere rumbo era ya imposible y no había manera racional de llevarlos de nuevo al cauce del BIEN. Y así, con los ojos abiertos, creo que me quedé dormida y soñé con ellos, y me hablaban. Y vi que no eran exactamente iguales a como me los había imaginado. Se reían de mi y de que no había entendido nada…
se sujeta el puente de la nariz con los dedos y respira profundo un par de veces
Malditos personajes. Hacen lo que quieren. “Pero los creas tú, harán lo que tú quieres.” JAMAS hacen lo que yo quiero. Más o menos puedo llevarles, pero la única manera de hacerlo es meterles en situaciones en las que sólo tengan una opción y aun así consiguen sorprenderme, los malditos… Esta es una de las razones por las cuales nunca sé por dónde va a ir una historia. De qué me sirve planificar si luego Fulanito va a hacer que la trama principal implosione en un capricho. ¡Y lo peor es que seguramente no sea un capricho! Seguramente sea una evolución natural de su personalidad, una reacción lógica tras un suceso o motivo de la influencia de otro personaje que tiene sentido en la narrativa y que, por mucho que me moleste, es lo único que podía pasar.

Concept art de Todd Marshall

¿Cómo nacen? ¿Cómo crecen? ¿Cómo se desarrollan?

Hay de todo. En mi caso la creación del personaje protagonista es inherente a la creación de la trama. El tono y hasta el ritmo es consecuencia directa de los personajes que actúan en cada momento. Quizá es porque pienso en la historia de manera completamente audiovisual. Pienso en escenas, en diálogos, en planos, en luces. Así pues la acción y los personajes estarán tan ligados a la escenificación que serán indistinguibles. Es como cuando se usan filtros de color en el cine para simbolizar sentimientos. A veces los personajes sólo responden a necesidades de trama, y por qué no. No puedo evitar pensar en términos roleros. El mago, el healer, el tanque, el pícaro… Todos han de ser complementarios. Y cuando no lo son de manera obvia como en una partida de rol, sí lo son entre ellos, y si no lo ves como escritor en el primer momento, no te preocupes que ya lo verás.

Los personajes se necesitan tanto como los necesita la trama. Todo es una bola de diagramas de Venn entrelazados. Si cambias la historia o el setting y pretendes usar a los mismos personajes, olvídate. Los personajes cambiarán. 100% asegurado. O el setting cambiará. O algo cambiará.

Están vivos. Tened cuidado con ellos.

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